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El glaciar de Aletsch es el más grande de los Alpes con 23 km de longitud y con un espesor en algunos puntos de unos 900 metros, es decir, una burrada de hielo, “Kalise para todos!” que diría Iniesta. Si el Cervino fue la principal razón por la que hice este viaje, el glaciar de Aletsch fue la segunda. Situado al sur de Suiza esta maravilla de la naturaleza es algo que no os podéis perder si vais por la zona, y  más sabiendo que tiene fecha de caducidad debido al calentamiento global.

A continuación os dejo con la ruta que hice yo, una ruta circular que pasa cerca del glaciar (incluso podéis llegar a daros un paseo por encima y todo) y en la que en todo momento nos acompañará un paisaje espectacular.

El glaciar está situado en un valle inaccesible por carretera, así que ya sabéis lo que toca ¿no?, efectivamente, a pagar. Para llegar a un buen punto de partida desde el que empezar la ruta hay que dirigirse a Fiesch, donde tendremos que coger un teleférico que nos suba a Fiescheralp. El precio del billete de ida y vuelta es de unos 20 € por persona, y os digo lo mismo que en la ruta del Cervino, merece mucho la pena, ya que os habéis ido a Suiza merece la pena no racanear en este aspecto, y además, pensad que váis a comer de bocadillo, lo que os ahorráis por una parte os lo gastáis en otra. Por si queréis echarle un vistazo aquí os dejo la web con los diferentes precios y con los horarios. Como dije en la otra entrada, cuidado con los horarios, que en este caso la última vuelta es a las 6 de la tarde aproximadamente (dependiendo del mes), aunque en meses de verano hay un viaje de vuelta especial a eso de las 9, y que puede ser más que interesante para hacer fotos al atardecer.

En cuanto estéis en Fiescheralp os podréis dar cuenta de que no va a ser tan sencillo ver el Glaciar de Aletchs, primero hay que andar un poco. En esta primera parte de la ruta iremos bordeando la montaña que nos separa del glaciar de Aletsch (el Eggishorn, al que se os interesa podéis subir en teleférico o a pie y seguro que las vistas son geniales), y quizás sea la más “fea”, por decir algo, porque las vistas del valle no dejan de ser impresionantes.

Cerca de los 4 kilómetros de ruta tendremos nuestro primer encuentro con el glaciar, distante eso sí, pero algo se deja ver entre las montañas que quedan al fondo. Para acercarnos más nos valdremos de un bendito túnel que hay excavado en la montaña y que nos ahorra un buen tramo de caminata, aunque claro está que si tenéis tiempo y preferís disfrutar del paisaje tenéis la opción de seguir bordeando la montaña. Esta alternativa se puede ver claramente sobre el mapa del track que dejo al final del artículo.

En nuestro caso y como podéis apreciar pasamos por el túnel,  que está correctamente iluminado y hace que el uso de frontales no sea necesario. Una vez fuera nos encontraremos con un refugio y un estanque a la derecha, y un precioso lago a la izquierda, que en la época que fui yo, en pleno verano, estaba rodeado de esas plantas con forma de algodón (creo que queda bastante claro que no soy ningún experto en flora alpina…) que podéis ver en la foto. La verdad que el día que estuve, el lago en cuestión tenía un aspecto mágico y me arrepiento de no haber hecho más fotos desde diferentes ángulos, y eso que hice un buen puñado.

Pero vamos a lo que nos interesa, el glaciar, que llegados a este punto está prácticamente al lado. A poco más de un kilómetro desde el refugio nos toparemos con el pedazo de hielo que es sencillamente grandioso. Por lo general viendo las fotos de estos sitios es difícil hacerse la idea de la magnitud del lugar, pero aun así espero que la siguiente foto os sirva para haceros una idea de la escala para las demás tomas.

Una vez admirado el glaciar desde arriba, qué mejor que acercarse para poder tocarlo y verlo en de cerca. Para ello bajaremos hasta un pequeño lago que se ha formado al borde del mismo debido al deshielo y que tiene un color verdoso muy especial. Y hablando de colores especiales, por si no lo sabéis los glaciares no se componen de hielo corriente, sino de un hielo más denso de lo normal que le confiere más resistencia al calor y ese color azul tan característico de los glaciares, esto último debido a la reflexión de la luz en los cristales de hielo.

Cuando estéis abajo es cuando de verdad os daréis cuenta de que es enorme. El aspecto de esta zona del glaciar no es muy atractivo debido a que el hielo de los laterales va erosionando las montañas colindantes, lo que hace que la capa superior parezca una especie de hormigón en vez de hielo. Esto tiene su lado bueno ya que si os queréis dar un paseo por encima del glaciar lo podéis hacer prácticamente sin ningún riesgo, siempre que tengáis cuidado de no colaros por una grieta, cosa que no recomiendo ya que pueden llegar a tener varios cientos de metros de profundidad.

Llegados a este punto y con las impresionantes vistas que nos acompañaban decidimos comer un poco más arriba (al lado del lago hace fresquillo). Yo creo que podría decir sin miedo a equivocarme que es de las mejores comidas que he tenido jamás, el placer de comerte un buen bocata de chorizo (qué bien sabe el chorizo en plena montaña…) al lado del glaciar más grande de los Alpes es algo impagable, ni una comida en el mejor restaurante del mundo podría igualar algo así.

Pues bueno esto es todo, ya habéis visto el Glaciar, ahora os dais media vuelta y volvéis por donde habéis venido…

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NOOO!! Nosotros casi nos damos media vuelta por culpa de la lluvia que empezó a amenazarnos, y menos mal que no lo hicimos porque a partir de este punto empieza lo más bonito de la ruta, 5 magníficos kilómetros bordeando el glaciar.

Aletsch Glacier by Enrique Ruiz-Medrano García (EnriqueRMG) on 500px.com

El camino en este tramo es algo más estrecho (pero para nada peligroso) y transcurre por la otra ladera del Eggishorn, que si al empezar la ruta le dejábamos a nuestra izquierda ahora le dejaremos a la derecha. Como decía, este tramo es sin duda el más espectacular de la ruta, las vistas para ambos lados del glaciar son espectaculares, y más en un día claro como el que tuve yo la suerte de disfrutar. Desde el punto de vista fotográfico el camino es una delicia, aseguraros bien de llevar espacio en la tarjeta SD de sobra porque os vais a hinchar a hacer fotos.

Aletsch by Enrique Ruiz-Medrano García (EnriqueRMG) on 500px.com

Después de estos 5 kilómetros lo que toca es regresar a nuestro punto de partida, para lo que tenemos que volver a cruzar el Eggishorn. En este caso no lo haremos por ningún túnel, sino que hay que avanzar un poco más y ascender por la ladera (200 metros de desnivel) hasta caer al valle del que partimos.

Ascensión by Enrique Ruiz-Medrano García (EnriqueRMG) on 500px.com

Una vez en la otra ladera ya sólo nos queda bajar hasta Fiescheralp por un camino muy cómodo de unos 3 kilómetros. De esta parte de la ruta no tengo fotos ya que la lluvia hizo acto de presencia y tuve que guardar la cámara, aunque la verdad nos respetó bastante ya que fue llegar al funicular y ponerse a diluviar.

Y con esto termina el día de ruta por el glaciar de Aletsch, que como decía al principio de la entrada es algo que no os podéis perder si vais por la zona. En el siguiente artículo de esta serie de los Alpes volveré a Chamonix, solo que esta vez en lugar de subir para la parte del Mont Blanc nos dirigiremos a las Aiguilles Rouges, aunque ya os aviso que nos perdimos y no llegamos a terminar la ruta, pero eso es otra historia…

Track: Circular Glaciar de Atletsch

Fotos: 500px EnriqueRMG

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